Así soy

 

El tema de la política estuvo muy presente en mi adolescencia, ya que mi padre fue uno de los líderes del partido Demócrata Cristiano en los 70s, partido que participó en la creación de la Coalición Unidad y que luego se transformó en el partido Unidad Socialcristiana, del cual fue diputado por Puntarenas en el cuatrienio 82-86. Mi tesis para graduarme de abogado fue sobre el control de las empresas públicas en Costa Rica, específicamente sobre el caso de CODESA. Esa investigación me marcó la vida, ya que a partir de esa fecha me fui acercando más y más a las ideas liberales en repudio de lo que fue el Estado empresario. Mi afición por la lectura hizo que profundizara en el conocimiento de las políticas públicas liberales y que empezara a tratar de llevarlas a la práctica. Primero dentro del Partido Unidad Social Cristiana, del cual fui Secretario de Formación Política y Doctrina a principios de los 90, pero luego, al percatarme que los liberales dentro de ese partido éramos muy pocos y que las tesis estatistas eran predominantes, decidí fundar junto con otras 2 personas un movimiento para defender los derechos y las libertades individuales de los costarricenses: el Movimiento Libertario. Nuestra primera manifestación fue contra el monopolio de seguros del INS. El movimiento nació para quedarse. Cada vez se nos unieron más ciudadanos igualmente indignados por las consecuencias de las políticas estatistas y la política tradicional fundamentada en un Estado interventor, regulador, clientelista y obstructor de la iniciativa individual. En nuestra primera participación electoral, en 1998, fui electo como el primer Diputado de la Asamblea Legislativa por el partido Movimiento Libertario.  Ese cuatrienio fue el último del bipartidismo, al cual  con mucho orgullo nosotros contribuimos a dejar atrás para iniciar la etapa del multipartidismo en la política costarricense. Durante mi paso por la Asamblea Legislativa en esa primera oportunidad logré que me aprobaran, entre otros, un proyecto de ley muy importante que se convirtió en la ley #8220,  denominada Ley para proteger al administrado frente al exceso de trámites. En la campaña del 2002 fui electo Candidato a la Presidencia de la República por la Asamblea Nacional del partido. Gracias a la buena gestión que había realizado como diputado, con muy pocos recursos económicos disponibles, centramos todos los esfuerzos de esa campaña en buscar apoyo para más diputados libertarios. La campaña resultó muy exitosa ya que logramos elegir 6 diputados. 

Después de la diputación continué en la presidencia del Movimiento Libertario dedicado al fortalecimiento del partido y a la promoción de las ideas liberales en América Latina. Fui fundador de la Red Liberal de América Latina y su Presidente por 7 años. Dicha red aglutina a una gran cantidad de institutos y organizaciones de la sociedad civil que promueven las políticas públicas liberales en cada uno de sus países.

En las siguientes elecciones nacionales, las Asambleas Nacionales respectivas del partido me dieron el honor y la responsabilidad de designarme como candidato a la Presidencia de la República en las campañas del 2006, 2010 y 2014. No ha sido un camino fácil. Durante décadas los costarricenses fuimos adoctrinados por quienes detentaban el poder, para adorar al Estado y todo lo público, así como para desconfiar de todo lo privado. Cambiar ese paradigma no ha sido sencillo pero lo hemos venido logrando. Por otro lado, también hemos tenido que enfrentar a personas y sectores (grupos de interés) que se sienten amenazados por las propuestas que impulsamos, de ahí la fiereza con la que nos han combatido. Claramente somos una piedra en el zapato para quienes detentan privilegios a costa de todos.

Así soy

Quiero empezar derribando uno de los mitos que mis adversarios han querido crear en el imaginario costarricense. No nací en cuna de oro ni vivo de la política. Nací en el Hospital Calderón Guardia del Seguro Social en 1960. Soy josefino de nacimiento pero puntarenense de corazón. Mis padres Claudio Guevara Barahona y Mariechen Guth Castro formaron una familia típica de la clase media de los años 60. Fueron dos personas muy esforzadas. Mis padres trabajaron en la CCSS: mi padre como médico oncólogo y mi madre como secretaria de la Presidencia Ejecutiva, hasta que renunció para dedicarse al negocio familiar. Desde pequeño aprendí mucho de ellos sobre la importancia que tiene el Seguro Social para la calidad de vida de los costarricenses. Conozco la institución, sus fortalezas, pero también sus problemas, de ahí que uno de mis compromisos políticos es  recuperar el concepto original de la institución, para facilitarle a las personas el acceso a servicios de salud oportunos y de excelente calidad.

Mis padres hicieron siempre el mayor esfuerzo para darnos, a los cuatro hijos, la mejor educación posible. Gracias a ese sacrificio cursé la primaria y la secundaria en el Colegio Humboldt. Estudié Derecho en la Universidad de Costa Rica. Obtuve una Maestría en Administración de Empresas con énfasis en Negocios Internacionales, en la sucursal que tenía en Costa Rica la National University de San Diego, California y una Maestría en Derecho con énfasis en Resolución de Conflictos en la Universidad de Harvard. Además de español, hablo inglés y entiendo bastante el alemán.

Me encantan los deportes. De joven practiqué el balonmano y la natación; y más recientemente practico ciclismo de montaña, senderismo y correr olas en kayak.

Mi familia fue y es muy emprendedora. Mis padres fundaron las Cabinas San Isidro en Puntarenas, el sitio donde vacacionaron una gran cantidad de familias del Valle Central en los años 60 y 70. Todavía tenemos esa empresa. También nos involucramos durante muchos años en el negocio de los tajos, producción de bloques de concreto y comercialización de materiales de construcción, así como en la operación de un parque de aventuras para turistas. Por mi parte, fundé un Bufete, una empresa de producción audiovisual y una empresa consultora que me han permitido sacar adelante a mis tres hijos, con quienes tengo una relación muy estrecha. He conducido programas de radio y de televisión por muchos años. Fui Profesor de la Facultad de Derecho en la Universidad de Costa Rica en la materia de resolución alternativa de conflictos por más de 5 años, así como en el Instituto Manuel María Peralta.

 

Tengo más de 23 años entregado, no a la política como un fin, sino a la promoción de las ideas de la libertad. A lo largo de estos años he levantado la voz e impulsado acciones en contra de los monopolios  públicos y privados, a favor del derecho de las personas a escoger, a favor del derecho de cada quien a buscar su propia felicidad, en contra de los impuestos empobrecedores así como contra las excesivas regulaciones que asfixian a quien produce. Me he opuesto y he combatido los privilegios de unos pocos a costa de todos. He promovido una reforma del Estado para racionalizar el gasto público y reducir el ámbito de invasión del Estado en la vida de las personas. He abogado por aplicar mano dura contra quienes hacen daño a otros en la sociedad. He sido una voz permanente en contra de quienes quieren imponernos su punto de vista y formas de vida. En fin, he sido un defensor de la libertad.

A lo largo de estos años he madurado, ganado mucha experiencia y escrito muchas páginas de propuestas y soluciones para los añejos problemas que venimos arrastrando hace décadas. El proyecto político libertario es un proyecto visionario, con carácter político, con determinación para poner en orden las finanzas y la administración pública, con una mentalidad diferente orientada hacia la modernidad y el progreso del país. Los libertarios tenemos la idea fija en facilitarle a los ticos las condiciones más favorables, para que cada cual procure su bienestar con trabajo y esfuerzo propio, sea como trabajador o como emprendedor. Los costarricenses tenemos derecho a disfrutar los beneficios del desarrollo y a traer el futuro al presente, para volver a sentirnos orgullosos de lo que somos capaces de lograr como país, para hacer realidad el sueño y el proyecto de vida de cada uno.

Otto Guevara Guth

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